Llevamos más de tres años escuchando que la inteligencia artificial es la gallina de los huevos de oro interminables. Todo fabricante de chips, toda empresa de software y hasta la panadería de tu barrio sentían la necesidad de poner las siglas "IA" en su plan de negocios para que sus valoraciones subieran como la espuma. Sin embargo, la realidad económica tiene una forma muy particular de cobrarse las facturas atrasadas. Ayer, 5 de noviembre de 2026, Wall Street nos dio un baño de humildad brutal. He estado siguiendo las pantallas de los mercados bursátiles y la sangría ha sido histórica. El índice Nasdaq Composite, que agrupa a los gigantes tecnológicos globales, cerró con un desplome del 5,5%, ubicándose en los 24.315 puntos. Para ponerlo en perspectiva, el S&P 500 cayó un 4,4% y el Dow Jones un 3,4%. No es una simple corrección de martes; es un ataque de pánico generalizado de los inversores hacia el sector que prometía cambiar el mundo. Vamos a desgranar ...
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